Casa rural Melones a través de la mirada de nuestros huéspedes
Hemos pensado que la mejor forma de que conozcáis Casa rural Melones es a través de la mirada de nuestros huéspedes y por eso hemos pedido a Blanca de la estupenda familia que hay detrás de CreciendoMiSol que os lo cuente. Y ella nos ha hecho este precioso regalo. Esperamos que os guste tanto como a nosotros…
Me gustan los proyectos bonitos cuando detrás hay gente bonita. Proyectos que tienen alma detrás, cariño, personalidad propia. Creo que conocer a Iris y a su familia ha sido un regalo. Y por eso y por haber encontrado un equilibrio perfecto entre la casa rural con la que sueñan adultos y niños, Casa Melones es sin duda mi descubrimiento del último año.
La primera vez acabamos allí poco menos que por casualidad. Una familia con hijos improvisando unas vacaciones en pleno mes de agosto por la sierra de Madrid, un hueco en una casa en la que podemos estar todos juntos, pocas expectativas salvo un lugar donde dormir. Y el resultado, encontrar un lugar cálido donde todos, grandes y pequeños, nos sentimos bienvenidos. Espacios bonitos y cuidados, silencio, un patio con mil y una sorpresas, gallinas y huerto, desayunos riquísimos y tranquilos, detalles para los peques como tronas o bañeras, zona de juegos para niños y conversaciones a la fresca con la familia anfitriona. Y nuestros hijos felices preguntando ya antes de irnos, papá, mamá, ¿cuándo volvemos a Casa Melones?
Y hemos vuelto, vaya si volvimos. Hemos visto la casa ya en las cuatro estaciones. En verano disfrutamos del río, del embalse y de paseos a caballo en un pueblo cercano; en otoño compartimos fiestas con el resto del pueblo, exploramos la ribera cercana al Pontón de la Oliva, buscamos setas y recogimos almendras por invitación expresa; en invierno llovía, llovía mucho, así que disfrutamos de un taller de cerámica en familia sin salir de la casa, hicimos bizcocho, bajamos al pueblo de al lado a comer chocolate con churros y descansamos al calor de la chimenea mientras nuestros hijos y la niña de la casa jugaban en el salón; en primavera recuperamos el sol perdido tras el confinamiento, comer y cenar al aire libre fue un auténtico regalo, recolectamos guisantes y huevos, reímos y no hicimos mucho más, porque eso era todo lo que necesitábamos.
Ahora, si estás preparando unas pequeñas vacaciones, no le dejes la decisión a la casualidad. En Casa Melones te están esperando.















