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Patones de Arriba: a 1,6 Km de Casa rural Melones

Una visita a Patones de Arriba y sus alrededores es como adentrarse en un museo al aire libre. Un recorrido que nos ayuda a transportarnos hace décadas y conocer la forma de vida tradicional. Una forma de descubrir un pueblo de arquitectura negra.

En Casa rural Melones queremos que conozcáis cómo percibimos el pueblo los propios vecinos. Los más jóvenes, cuando caminamos por las calles de Patones de Arriba, nos preguntamos cómo era el día a día de sus habitantes, cómo construían sus casas, de qué recursos naturales se aprovechaban, cómo sobrevivían en tiempos difíciles.

Si miramos a nuestro alrededor vemos montes de pizarra y percibimos el olor de las jaras. No es de extrañar que los antiguos vecinos las utilizaran para construir sus casas, los hornos de pan, las cortes y los tinados para los animales. El color negro de la pizarra es el color de las construcciones de Patones de Arriba. Por eso Patones de Arriba es un pueblo de arquitectura negra.
Durante todo el año los vecinos se dedicaban al cuidado de los animales y las labores del campo. Iban a recoger leña de jara para revenderla y cuando tenían tiempo hacían las tareas del hogar. El lavadero, era uno de esos lugares de la vida cotidiana. Las mujeres iban a lavar, los niños a por agua y los hombres a dar de comer a los animales.

En verano las eras eran las protagonistas: En ellas se trillaba, separando la paja del grano. Eran momentos de duro trabajo pero también de convivencia en familia.

A finales de verano se vendimiaba en las viñas de la vega del Jarama. Los vecinos ayudados por mulas y burros subían las uvas por la senda del barranco hasta los cocederos y las bodegas de Patones de Arriba. Algunas se encontraban excavadas en la tierra, aprovechando las laderas.
Cada día, los cerdos paseaban por el pueblo vigilados por el porquero. Al finalizar la tarde cada vecino recogía a sus cerdos y los llevaba a las cortes, algunas también excavadas en la tierra. Al llegar el frío era la época de la matanza. Se preparaban morcillas, chorizos, tocinos que luego eran fuente de alimento durante el resto del año.

Por las tardes, cuando iba a caer el sol se podía escuchar el sonido de los cencerros. Muchos vecinos sobrevivían con sus rebaños de ovejas y cabras con las que recorrían los montes de jaras. Como refugio de los rebaños se construían los tinados, arrenes y cercados que hay alrededor de Patones de Arriba.
Y esta es nuestra particular visita a Patones de Arriba a través del tiempo. Hoy todo es distinto, las calles están empedradas y llenas de turistas haciendo fotos en cada rincón. Pero sigue teniendo un gran encanto, sobre todo los días de lluvia, cuando mejor se percibe su arquitectura negra.

Visita a Patones de Arriba

Ascendiendo por la tradicional senda del barranco se llega hasta un pequeño pueblo de arquitectura negra. Una visita a Patones de Arriba es como adentrarse en un museo al aire libre.

Patones de Arriba cómo llegar

Casa rural Melones nos encontramos a 1,6 km a pie de Patones de Arriba. Recomendamos subir andando por la senda del barranco. Un agradable paseo entre montañas que puede realizarse en apenas 20 minutos. Hay que tomar la avenida de Madrid hacia la derecha. A continuación se asciende por la calle Juan Prieto hasta un parque, donde comienza la senda del barranco. Desde el acueducto de Patones de Arriba se continúa por la carretera.

Los que deseen llegar en coche deberán recorrer los 2,3 km de la carretera M-102 entre Patones de Abajo y el pequeño aparcamiento de Patones de Arriba. Suele llenarse muy pronto y después hay que aparcar en las pistas de los alrededores. Se recomienda subir a primera hora para evitar las aglomeraciones.

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