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sillones de mimbre del último cestero
29 Ago

Sillones de mimbre del último cestero

Mimbre artesano para una casa rural ecológica

Seguimos con las compras para nuestra casa rural en Patones. Y queremos compartir la historia de los sillones de mimbre del último cestero de Medina del Campo. Ya os hemos hablado de nuestras compras por Marruecos. Pero no hay que irse muy lejos, en nuestro país también hay artesanos que mantienen viejas tradiciones.

Junto a la carretera de la Coruña, a su paso por Medina del Campo hay una nave “La Mimbrera”, que ha colgado el cartel de “Liquidación total por cierre”. Pasamos junto a ella de camino a Santibañez y decidimos parar a mirar qué había.

Allí conocimos a Ramón Roncero, el último cestero de Medina del Campo. Un señor entrañable que no dudó en mostrarnos todo su trabajo y regalarnos higos y almendras de sus árboles para el camino. Solo le quedaban un sillón y dos sillas de lo más tradicional fabricadas en mimbre y perfectas para nuestra casa rural.

Ramón nos contó por qué cerrará definitivamente “La Mimbrera”. Era un negocio familiar, sus hermanos se jubilaron hace unos años y sus hijas tienen estudios. Además para vender mimbre lo mejor es estar produciendo entre cliente y cliente y ellas no han aprendido la vieja tradición familiar.

Mientras liquidan todo lo que queda en la nave, el último mimbrero de Medina, continúan haciendo encargos. Un familiar le trae el mimbre que produce en un pueblo de Salamanca. Hace cestas, muebles para panaderías, encargos para casas rurales. ¡¡Y los sillones de mimbre para nuestra casa rural ecológica¡¡

En muchos rincones de nuestro país, pueblos con antiguas tradiciones mimbreras, quedan últimos cesteros: Avalle, Cangas de Onís, Noia, Archena e incluso en pleno Madrid. La llegada del plástico y otros materiales industriales afectó muy negativamente a la artesanía tradicional ya a finales del siglo pasado.

Hoy en día, en la decoración, sobre todo la de estilo rústico, el mimbre y las fibras naturales siguen estando de moda. Pero la gente ya no compra a pequeños artesanos. Va a grandes superficies donde se pueden comprar sillones de mimbre o ratán que viajan desde muy lejos y que muchos son producidos de forma industrial.  Así, los pocos artesanos cesteros que quedaban se van jubilando y muy pocos jóvenes mantienen el oficio.

En Patones de Arriba había vecinos que trabajaban las fibras naturales. Se fabricaban cestas con mimbrera, ramas de olivo y otros útiles con esparto. La cámara de nuestra casa está llena de cestos, cestas y espuertas utilizadas para recoger las uvas, recolectar nueces o almendras, coger los huevos, transportar productos de las huertas. En la actualidad apenas algunas personas saben tejer cestas pero nadie se encarga de forma profesional para venderlas.

Afortunadamente en Torremocha está Antonio que en su Taller de Mimbre experimenta con las fibras naturales e imparte cursos para que no se pierda esta antigua tradición.

Nosotros estamos contentísimos de nuestras compras. En nuestras habitaciones habrá unos sillones de mimbre del último cestero de Medina del Campo. A todos los artesanos que seguís manteniendo estas tradiciones…. ¡¡Muchísimas gracias¡¡¡

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  1. felixmaocho

    ¡Hola! Ante todo muy agradecido por poner un enlace a mi blog desde el tuyo.
    De Patones de Arriba tengo yo muy buen recuerdo, La visite hace ya mas de 30 años con motivo de hacer una película llamada “Socrartes” qeu la dirigía Rosellini. Yo por entonces el era meritorio (becario) de produccion de cine en TVE.
    Unque no puedas creerlo Patones se transformó en la antigua Atenas con la Acrópolis en lo alto de un cotarro, que era una maqueta que se reflejaba en un espejo por el que se filmaba la acción.
    Hubo días que se rodaron con 600 extras vestidos de túnicas y sandalias con barbas postizas y aun recuerdo los problemas para manejar un rebaño de cabras que tenían hambre y no se avenían a los lentos tempos de filmación, ni a rrepetir n una y otra vez el paso por las calles de Patones.

    En Patones vi a la única persona que he visto en mi vida hilar con una rueca, una viejuca que vivía e una de las casas del pueblo, y me ofrecieron por 6000 pesetas de las de entonces, mas o menos 700 € de ahora, una cuadra por si me interesaba para hacerme una vivienda.

    Bonitos recuerdos, A lo mejor me apetece irt a tu casa rural a recordar viejos tiempos, Saludos

    1. Qué coincidencia, pues he visto fotos de cuando se rodó esa película. Hay algunas en un libro de fotos antiguas de Patones. Ahora el pueblo ha cambiado muchísimo, es un pueblo muy turístico y apenas vive gente. La mayoría, incluida mi casa rural está en Patones de Abajo.
      ¡¡Gracias por compartir tus gratos recuerdos en mi blog!!

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